He terminado la carrera y ahora… ¿qué?

Hoy te has despertado y te sientes distinto. Más maduro, más listo, más mayor. Por fin, después de años de sufrimiento, noches sin dormir y millones de euros gastados en fotocopias y subrayadores de colores, has terminado la carrera. Señor abogado, miss empresaria, don arquitecto, señora ingeniera… ¡felicidades! Levanta la cabeza de orgullo, pon tu sonrisa de triunfo y, ¡prepárate para comerte el mundo!

Pero ese mundo… ¿Dónde lo venden? ¿Y cómo se come: con cuchara, tenedor, palillos chinos…? ¡No tengo ningún apunte que me lo explique! ¡Ni ninguna tutoría a la que acudir con todas mis preguntas! ¡Ni siquiera un libro escrito por un señor ilustre que comprarme y leerme sólo 4 páginas!

“He terminado la carrera y ahora… ¿qué?”. Este podría ser el título del libro que comenzamos a escribir todos los estudiantes al terminar la carrera. La universidad nos ha preparado en conocimientos, en experiencia en el campo, incluso en idiomas, pero es frecuente que no se nos haya enseñado nada de cómo nadar fuera de ese mar, cómo buscar un trabajo, cómo enfrentarse al mundo real.

Tienes suerte de formar parte de “la generación más preparada de la historia”. Pero si tan preparado estoy… ¿por qué estoy empezando a sentir pánico y siento que voy a desmayarme en cualquier momento?

  1. El miedo al abismo.

abismo

Al enfrentarse a la búsqueda del primer empleo, las posibilidades son infinitas. Y en tiempos globalizados como hoy, una pregunta sucede a la otra: ¿sector público o privado? ¿España o el extranjero? ¿Multinacional o PYME? ¿Me compensa más hacer unas prácticas no remuneradas en una compañía que me vaya a formar para el futuro, o aceptar un empleo más rutinario, pero con sueldo y contrato fijo?

Take a deep breath y repítete a ti mismo: “Esto es normal. Les pasa a todos. Nos pasa a todos.” Repite este mantra hasta que dejen de sudarte las manos. Y es que es verdad: hasta el número uno de la clase, ese que siempre cuenta en Facebook lo genialísimo y chupi guay que es su primer empleo, ha pasado por esto. Y ha tenido miedo, ha temido equivocarse al tomar una decisión y ha creído arrepentirse durante meses.

  1. ¿Eres vocacional o versátil?

vocacional

Ahora que ya has asumido que lo difícil empieza una vez has terminado la carrera, toca el momento de hacer un examen de conciencia. ¿Quién soy yo y qué he venido a hacer aquí? O lo que es lo mismo: ¿por qué has estudiado esa carrera durante los últimos 5 años, y qué quieres hacer durante los siguientes 10?

En este momento, las personas suelen dividirse en 2 grupos: los vocacionales y los versátiles (a los cuales me dirigiré en algún momento, desde el cariño, como “los perdiditos”).

Los vocacionales:

Los vocacionales han estudiado una carrera pensando al trabajo de sus sueños. “Estudio Química para ser investigador”. “Quiero hacer Derecho para convertirme en juez”. En este caso, si después de haber pasado los años has tenido éxito en tus estudios y todavía tienes la misma vocación, ¡felicidades! Tienes la mitad del examen de conciencia hecho. “Sólo” te queda la segunda mitad, cómo convertir un papel que te certifica como Licenciado en un trabajo.

Los perdiditos (o versátiles):

Los perdiditos… son un grupo que me da mucha ternura. Puede ser porque se les vea así, tan pequeños, tan desorientados, tan poca cosa… cuando hace 3 meses estaban tan orgullosos (y con razón) después de haberse sacado una doble licenciatura en ADE y Derecho, o una Ingeniería Superior, que les ha costado sudor, sangre y una disminución de esperanza de vida después de tanto café.

O puede ser porque hace unos años yo fui la más perdidita de la historia, la abanderada de este grupo, la perdida number one.

El rasgo que define a los versátiles (terminología positiva) es que un día estudiaron una carrera porque se les daba bien, o proque tenía salidas, o porque les llegaba la nota y parecía una buena opción para el futuro… Pero no se plantearon cuál sería el trabajo concreto que les gustaría desempeñar una vez se graduasen. Lo lógico es que según pasen los años y coja experiencia lo vaya viendo claro, ¿no?

Uno de los sectores en los que he visto más gente perteneciente a este grupo es la Ingeniería. Una carrera prometedora, que te prepara para trabajar en variedad de sectores: fabricación, producción, cadena de suministro, logística, investigación, dirección de proyectos, diseño de equipos, instalación y mantenimiento… y la lista es infinita. Y es cierto que a algunas personas les cuesta tomar una decisión en este punto, porque tienen la extraordinaria cualidad de la versatilidad. Gente con características balanceadas, que ha sido de ciencias y de letras. Pero no tienen una especialidad en la que destaquen por encima de las demás.

El mayor peligro de los versátiles es, en este mar de ofertas, empezar a echar a todas las ofertas que se encuentren. Pesca con red. Porque, aunque parezca que así se tienen más oportunidades, a largo plazo es contraproducente, ya que la calidad de la candidatura se va a ver afectada.

  1. Tu “media naranja” laboral.

Ido

La manera de coger las riendas y encontrar el trabajo con el que quieras pasar el resto de tu vida es seleccionando filtros con criterio. Por ejemplo, ¿quieres trabajar en España o en el extranjero? La respuesta “estoy abierto a todas las opciones” es válida pero no nos va a ayudar a discriminar.

Si eres una persona que domina varios idiomas, tiene perspectiva global, se le da bien las relaciones sociales y no tiene ataduras… posiblemente buscar un trabajo en el extranjero exclusivamente sea una buena opción. Si por el contrario nunca has salido de España, se te da bien un trabajo en concreto del cual hay posibilidades en tu ciudad… concentra al máximo tus esfuerzos en buscar un empleo a nivel nacional.

El mayor error está en “echar a todo”. Buscar trabajo es un trabajo. Lleva tiempo, dedicación y muchísima energía (sobretodo ligada al nivel de frustración). Vale más la pena una candidatura de calidad, en la que has perdido tiempo, te has involucrado, has hablado con profesionales del sector… que 10 candidaturas pobres, corrientes, mediocres en las cuales has invertido relativo tiempo, obteniendo un resultado, por lo tanto, sólo relativamente bueno. Recuerda, la competencia es brutal, así que tus candidaturas tienen que ser de 10.

  1. Sólo un genio es capaz de realizar genialidades. A los demás no nos queda más remedio que aprender de nuestros errores (Gervasio Sánchez, fotógrafo).

learningcurve

Finalmente, asume que eres un principiante. Éstas va a ser tus primeras prácticas, tu primer trabajo, tu primer proyecto. Es cierto que tienes conocimientos, formación e ilusión, pero todavía te queda mucho por aprender. Absorbe cada enseñanza que puedas en tu primer trabajo e involúcrate al máximo.

Al ser el primer trabajo, puede ser que te des cuenta de que no es a lo que quieres dedicar el resto de tu vida y que serias mucho más productivo en otro departamento de la empresa. Oh oh, problemas. Con todo el esfuerzo que te ha costado llegar hasta aquí, ¿y ahora te das cuenta de esto? No te preocupes, no tienen por qué ser malas noticias. Mediante la experiencia en este primer trabajo has conseguido conocerte mejor a ti mismo, qué se te da bien y qué no está hecho para ti. Ahora estás en posición de empezar a diseñar lo que va a ser tu carrera profesional. Aprende todo lo que puedas en tu trabajo actual (porque 100% seguro que va a ser útil para tu trabajo futuro) y, mientras tanto, sigue estudiando otras opciones. Recuerda que es una maratón.

What now, Gen Y?

Generación Y o Millennials hace referencia a aquellos nacidos entre mitad de los 80 y principios de los 2000. Sucesores de la Generación X y los Baby boomers, están en el punto de mira de sociólogos y entrevistadores laborales. Se les ha definido como dinámicos, innovadores, al día en tecnología, tendentes al cambio, ambiciosos, con hambre de aprender (pero sólo aquello que les apasiona), competitivos (pero, otra vez, en sólo aquello que les apasiona) y capaces de tratar con todos los niveles de la jerarquía de una empresa. Mark Zuckerberg (1984) y Lena Dunham (1986) son dos abanderados de esta generación. Leyendo esta definición, es obvio que los departamentos de Recursos Humanos de las grandes empresas inviertan tiempo y presupuesto en definir cómo captar a estos jóvenes genios.

Pero, ¿alguien se ha planteado lo difícil que es para un millennial pertenecer a este equipo de superstars? Cuando lo que se espera de ti es que seas ingeniero, artista y el siguiente inventor de la app que va a revolucionar el mundo.

learn   repeat

Y, ¿qué significa ser un millennial en España? La salida de esta generación al mundo laboral ha coincidido con la crisis económica lo que hace que a esta presión se sume el miedo de no encontrar “un trabajo estable, de lo mío o de lo que sea”, haciendo que el riesgo de frustración aumente en una generación que necesita el feedback continuo más que respirar.

Take it easy, you are not alone. “What now, Gen Y?” se presenta como una guía de (super)vivencia para todas esas personas confundidas, perdidas, que han llegado muy lejos pero no saben ni donde están ni a dónde van. Es decir el 99% de habitantes del planeta.